Llega el calor y con él las ganas de usar ropas más sueltas y cómodas para hacer frente a las altas temperaturas; con esto mayor cantidad de nuestra piel se ve expuesta a los rayos solares que aunque estemos de pasada por las calles y no exponiéndonos decididamente al sol, nos afectan. Por eso he preparado algunos tips para mejorar la relación de tu piel y el sol.
Para cuidar la piel en verano es vital disminuir la cantidad de radiación ultravioleta que llega del sol a nuestra piel. El sol dos tipos de rayos, los UVA y los UVB; los primeros están presentes durante todo el día mientras que los segundos se incrementan entre las primeras horas de la mañana y las 16 de la tarde. Por eso, tu dermatólogo coincidirá en que es el peor horario para exponerse al sol.
Hasta aquí, tenemos dos consejos para cuidar la piel en verano: disminuir la recepción de los rayos solares y cuidar el horario en que nos exponemos. Para evitar que tu piel sea víctima de los rayos es clave utilizar protectores solares de alto grado, partiendo de un factor 45 y dependiendo de tu piel. Además, es necesario volver a aplicarlo luego de unas horas o luego de meterse en una piscina o ducha para evitar que se vaya el producto.
Por otro lado, el verano supone mucha pérdida de calor por el aumento de la transpiración y es probable que sino te hidratas bien tu piel se vea más seca y resquebrajada por eso es vital también aumentar la ingesta de líquidos y el uso de cremas corporales hidratantes y post solares.
Usar sombreros o capelinas durante la exposición evitará que tu cabeza sea foco del calor solar y así, impedirás una eventual insolación.
La clave de una piel sana es darle todos los cuidados para evitar mayores daños que tengan su efecto en manchas, arrugas y otras afecciones. Recordemos que la piel es un órgano y el de mayor extensión, por lo que su importancia es clave.

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