En México, el gobierno de Álvaro Obregón importó día de la madre día de la fiesta de los EE.UU. en 1922, y el periódico Excélsior realizó una campaña de promoción masiva para ese año. El gobierno conservador trató de usar las vacaciones para promover en la sociedad más conservadora el papel de las madres en las familias, pero este punto de vista fue criticado por los socialistas como la promoción de una imagen irreal de una mujer que no era positiva.
A mediados de la década de 1930 el gobierno de izquierda de Lázaro Cárdenas promovió la fiesta como una "fiesta patriótica". El gobierno de Cárdenas trató de usar la fiesta como un vehículo para diversos esfuerzos: hacer hincapié en la importancia de la familia como la base para el desarrollo nacional; para beneficiarse de la lealtad que los mexicanos sentían hacia sus madres; introducir una nueva moral a las mujeres mexicanas; y para reducir la influencia que la iglesia y la derecha católica sobre las mujeres. El gobierno patrocinó la fiesta en las escuelas. Sin embargo, haciendo caso omiso de las normas estrictas del gobierno, las obras de teatro se llenaron de iconos religiosos. En consecuencia, las "celebraciones nacionales" se convirtieron en "fiestas religiosas" a pesar de los esfuerzos del gobierno.
Soledad Orozco García, esposa del presidente Manuel Ávila Camacho, promovió la fiesta durante la década de 1940, resultando en una celebración patrocinada por el estado. La celebración de 1942 duró una semana completa y se incluyó un anuncio de que todas las mujeres puedan reclamar su coser empeñadas máquinas del Monte de Piedad, sin costo alguno.

No hay comentarios:
Publicar un comentario